Harry: Lo suficiente para saber que te encantan mis ojos esmeralda-susurró cerca de mi oído. Vale Charlotte, ¡improvisa! Cuando me di cuenta estaba corriendo por los pasillos, ¿estaba huyendo? si, nunca admitiría que me gusta Harry, aunque ya se lo dije a Michelle, y esto es lo que pasó. Me encontraba en recepción, con mi bolsa de la ropa colgada en mi hombro ya que no me la había quitado, lo agradecí.
Charlotte: Quiero el traslado de habitación.
(....)
Me encontraba en mi nueva habitación, estaba vez estaba sola, me encontraba tumbada encima de la cama mirando al techo, ahora lo que necesitaba era pensar, soy estúpida, siempre huyendo de los problemas, me rectifico, soy estúpida y cobarde, ¿por qué siempre haré eso? No tendría que haberme ido corriendo, ¿ahora qué pensará de mi? Demasiados adjetivos y todos malos, como toda la gente que piensa sobre tí Genial, otra persona que seguro que le caeré mal, pero bueno, hay que mirarlo por el lado bueno, así le podré evitar, Michelle será feliz y Harry también, todos contentos, menos tú Charlotte, menos yo...¡joder! ¿por qué siempre menos yo? ¿por qué no puedo ser yo ahora la feliz? Tendría que serlo, me merezco ser feliz, pero claro, siempre tiene que haber alguien sufriendo, y ese alguien soy yo, si alguien puede ser feliz, ¿por qué yo no puedo ser ese alguien? Necesitaba despejarme, olvidarme de todo pero de una manera que todavía me dejasen hacerlo, la música, necesitaba tocar de nuevo la guitarra. Me levanté rápidamente y me dirigí a mi mochila a buscarla. Mierda, la mochila era demasiado pequeña para que cupiese una guitarra, me la había dejado en mi antigua habitación. Un gran suspiro salió de mi garganta. Genial, ¿ahora qué hacía? No tenía a nadie con quien conversar, no tenía ni mi guitarra, ni nada con lo que me pudiese desahogar, me negaba a ir a la habitación de Michelle por miedo a que allí estuviese Harry. Lo mejor sería dormirme y que el tiempo pasase lo más rápido posible.
(Narra Harry)
En un abrir y cerrar de ojos me quedé solo en la sala, Charlotte huyó, pero ¿por qué? ¿no puede admitir que le gusto? ¿que siente algo por mi? Al parecer no puede, ¿estaría enfadada conmigo? No lo sé, a veces no sé si le caigo bien. Me senté en la cama y dejé caer mi cabeza a bajo, no sabía que hacer, ¿debería perseguirla? No, llevo suficiente tiempo con ella para saber que odia que no le dejen espacio para pensar ya que se agobia, lo mejor será dejarle su tiempo para pensar, sí, sería lo mejor. Pasaron unos minutos y todavía seguía solo en mi habitación, no había rastro de Charlotte. ¡Seré estúpido! Sé como es ella de orgullosa, no va a volver a la habitación, llevaba la mochila puesta, se iba a cambiar de habitación y no podía dejar que hiciese hacer eso, no podía dejarla ir, tenía que impedírselo. Corría por los pasillos en su busca, me asomaba a todas las habitaciones pero nada, ni rastro de ella, pero no me iba a dar por vencido, se me ocurrió una idea. Corrí a recepción para informarme.
Harry: Perdone, busco a Charlotte Harris-dije haciendo pausas para respirar.
X: Si, habitación 349-dijo la mujer mirando la pantalla del ordenador.
Harry: Muchas gracias-le agradecí con una sonrisa. Corrí, ahora con una sonrisa, hasta la habitación 349, como me había dicho minutos atrás la mujer. Me paré justo en frente de la puerta, leí el cartel que confirmaba que era el número 349, la puerta estaba cerrada, ¿debería entrar o esperar? Opté por la segunda, miré hacia los lados, una vez que visualicé que no había nadie en el pasillo apoyé mi oreja en la puerta para escucharla. Se oía como una persona lloraba con fuerza y algunos de sus sollozos.
Charlotte: ¡Estúpido Harry! ¿Por qué tubo que enamorarme? Ahora quiero estar con él-oí que decía mientras lloraba. En ese momento me separé de la puerta y la miré como si ahí se encontrase Charlotte, me sentía culpable, no debería de estar así, ¿por qué le costaría tanto admitir que siente algo por mi? Seríamos felices juntos. Tenía que saber el por qué de esa decisión, y sabía quien me lo podía decir, James.
(.....)
Visualicé a James que iba a entrar en su sala, perfecto.
Harry: Espere señor Moore que le ayudo con eso-dije cogiéndole unas carpetas que tenía en sus brazos.
James: Gracias Harry-me agradeció con una sonrisa-pero mejor llámame James, quiero tener un ambiente más social con los pacientes-me explicó.
Harry: Lo que usted diga James-contesté con una sonrisa-¿puedo hablar contigo un momento?
James: Claro, pasa-me invitó, él me hizo una seña para que le dejase las carpetas en su mesa, yo le obedecí. Una vez que las dejé me senté en la silla al igual que él-bueno Harry, ¿de qué querías hablar?-dijo acomodándose en la silla.
Harry: Verá James....-hice una pausa-es sobre Charlotte.
James: ¿Charlotte?-preguntó extrañado.
Harry: Si, Charlotte Harris....verá...no sé si me lo va a contar pero-hice otra pausa-quiero saber el por qué Charlotte tiene miedo a tener una relación-al decir eso un silencio incómodo se apoderó de la situación. James se aclaró la garganta.
James: Verás Harry, eso es información privada de Charlotte-le interrumpí.
Harry: Ya se que es información privada suya pero debo saberlo-hice una pausa-ella se ha cambiado de habitación porque oí que ella sentía algo por mi y no lo ha querido admitir, huye del problema, como siempre. Yo quiero ser feliz a su lado, pero no sé como-dije sincero y apoyando mi cabeza en mi mano. Él suspiró.
James: Harry, te lo voy a contar-yo levanté la cabeza al oír sus palabras-pero por que sé que le puedes ayudar a superar esa depresión que tiene, pero por favor, no digas nada de esta conversación, ¿de acuerdo?-yo asentí con la cabeza, él volvió a suspirar-hace un año estuvo ingresado un chico al mismo tiempo que ingresaron a Charlotte, fueron compañeros de habitación y surgió el amor, ellos planeaban una vida juntos detrás de estas paredes, él le ayudó a superar su bache y que volviese a comer, los días del chico estaban contados, él sufría edema pulmonar. A Charlotte le dieron el alta y le prometió ir a verle todos los días hasta que le diesen el alta a él y así cumplió. Estaba feliz, había remontado las notas y tenía el mejor novio, no podía pedir más. Un día cualquiera vino al hospital a visitarle, pero no estaba en su habitación, preguntó a los doctores y no le dijeron nada, ella insistió hasta que uno de los doctores se lo dijo, el chico-aquí hizo una pausa y cogió aire torpemente-el chico murió esa misma mañana. Ella estaba destrozada, bajó en los estudios, sufría depresión y volvió a recaer, se prometió no amar a nadie más, que el chico fuese el único que habitase en su corazón. Por eso es a veces tan borde contigo, porque te quiere e intenta olvidarte-dijo finalizando la historia. No sabía que responder, estaba claro que eso no me lo esperaba. Se me ocurrió una idea para que Charlotte volviese a sonreír, pero necesitaba ayuda.
Harry: James, ¿me podría ayudar a preparar un baile de fin de curso para Charlotte?

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