(Narra Charlotte)
Me encontraba en mi nueva habitación, sin Harry. Lágrimas recorrían por mis mejillas, de rabia.
Charlotte: ¡Estúpido Harry! ¿Por qué tubo que enamorarme? Ahora quiero estar con él-grité llorando mientras que me deslizaba por la pared, ahora estaba sola, no tenía a nadie, no tenía a Cassie, con Harry no podía estar y James, a James nunca le contaría lo que me esta pasando. Soy una cobarde, viene una persona que aparenta ser más fuerte que yo y me arrebata a lo que quiero, siempre a sido y siempre lo será, me quedaré jodidamente sola el resto de mi vida, lo tengo asumido. Estuve llorando hasta que ya no me salían más lágrimas, los párpados me pesaban y se fueron cerrando poco a poco hasta fundirme en un profundo sueño.
(......)
Unos golpes en la puerta hicieron que me despertarse, me desperecé, me dolía la espalda, había dormido apoyada en la pared. Me levanté y me dirigí a la puerta para abrirla, para mi sorpresa, era James.
Charlotte: James, ¿como sabes-me interrumpió.
James: ¿Qué como sé que tu habitación? Bueno, soy tu psicólogo, me suelen informar de estas cosas-dijo entrando a la habitación, yo la cerré una vez que estábamos dentro.
Charlotte: ¿A qué has venido?-pregunté sin ganas.
James: Una dinámica sorpresa, ponte esto-dijo entregándome una bolsa-te espero a las nueve en el primer ascensor-le eché un vistazo lo que había dentro de la bolsa, si mi vista no fallaba, juraría que vi un vestido.
Charlotte: Pero..-me interrumpió.
James: No llegues tarde-dicho eso salió por la puerta dejándome a mi con la palabra en la boca, saqué lo que había en la bolsa, si, mi vista aún no fallaba, era un vestido color granate largo y, anda, unos tacones a juego. Me probé los tacones, eran de mi talla, empecé a andar por toda la habitación con los tacones, nunca me había puesto unos, por casi me caigo varias veces, pero no eran muy altos. Me probé el vestido y me dirigí al espejo del aseo para probármelo, se pegaba mucho al cuerpo dejando notar cada fracción de mi torso, me sentía....rara, no me había probado nunca un vestido parecido, me lo cogí de los volantes y empecé a zarandearme con una sonrisa, sentía que era una princesa con esos tacones y aquel vestido largo sacado de mis sueños cuando tenía cinco años, pero, ¿para qué quería James que me pusiese este vestido u los tacones? No me dejó que le preguntase. Rápidamente me lo quité y me coloqué la ropa que llevaba anteriormente, dejé los tacones junto al vestido encima de la cama y yo me senté en la cama de enfrente, visualizándolo, ¿me iba a poner eso? No lo sabía, la verdad es que me sentía cómoda con ese vestido, me veía.....guapa. No, seguro que eran imaginaciones mías, a una persona le quedan bien una cosa cuando era guapa, yo no lo era. Miré la hora, solo me faltaba media hora para arreglarme, tenía que hacerlo, no era como lo de Harry, era James, mi psicólogo, y si decía que me lo tenía que poner, por alguna razón sería. Me armé de valor, me quité la ropa que llevaba hasta quedarme en ropa interior, a continuación me puse el vestido granate con delicadeza, procurando que no se rompiese, una vez que lo tenía puesta me senté en la cama para ponerme los tacones. Fui al aseo a mirarme, una sonrisa se formó en mi rostro, la vista se me fue a mi pelo, lo tenía horroroso, fui a la mochila y cogí el neceser, ahí tenía horquillas y un peine, me recogí el flequillo y después, con el agua, le di un poco de volumen a mi pelo. Una vez que terminé me visualicé en el espejo, a pesar de no llevar maquillaje me sentía tan arreglada, tan....distinta, pero, era la primera vez que me veía guapa, por una vez me daba igual si la gente me dijese que me quedaba mal este vestido, me sentía segura de mi misma, y eso, me gustaba. Volví a mirar la hora, solo faltaban dos minutos para que fuese las ocho. Rápidamente salí de mi habitación y me dirigí al ascensor. No había nadie. En un abrir y cerrar de ojos alguien me tapó con una venda los ojos, un pequeño grito ahogado salió de mi garganta, oí como alguien se reía en un susurro detrás de mi.
James: Tranquila, soy yo-me susurró al oído. Al oír la voz de James suspiré aliviada.
Charlotte: ¿Por qué me vendas los ojos?-pregunté confusa por su acción.
James: Es una dinámica, cógeme de la mano, para que no te caigas donde vayamos, y confía en mi-yo asentí pausadamente y le cogí de la mano. Noté el tacto de su mano, era suave, diría que no era suya, tenía un tacto más....juvenil, aunque nunca le he cogido la mano a James para juzgarla-no preguntes nada por el camino, ya lo sabrás cuando lleguemos, ¿de acuerdo?-me volvió a susurrar en el oído, yo volví a asentir. Dicho eso noté como me estiraba de la mano y yo andaba lento, por miedo que podría haber delante de mi. Oí como los pasos de James bajaban un escalón, yo torpemente los bajé, una risa nerviosa oí, a lo que yo fruncí el ceño, iba a seguir para adelante, pero él colocó la mano en mi pecho para que me parase, oí como abría una puerta y noté como un foco se posó en mi y se pudo transparentar la venda, pero no lo suficiente para visualizar donde estaba. Noté como la misma mano que tenía cogida me soltó y se posó, junto a la otra, en el lazo de mi venda. Me quitó la venda poco a poco para ver un rostro sonriente. Esa no era la mano de James, sino de Harry. Visualicé el entorno, había una gran pista, al lado una mesa con un mantel blanco y dos sillas del mismo color que el mantel, en frente una mesa donde había varios platos de comida y ,a continuación de la pista de baile, algo similar a un escenario.Tenía ganas de correr, de huir como hice esta mañana, sin embargo, no podía, estaba quieta, como si me hubiesen clavado los pies en ese suelo.
Harry: Bueno, si no lo has podido deducir al quitarte la venda no hay dinámica y tampoco está James, solo estamos tú y yo, y bueno, un baile en el que tú eres la reina. Así que, ¿te gustaría concederme este baile, reina del baile?-dijo haciendo una reverencia, no tenía palabras, ¿había hecho todo eso, por mi? No, tenía que ser un sueño, me pellizqué torpemente para ver si era verdad, sino era un sueño, me equivocaba, era real-¿por qué te autolesionas?-me preguntó acompañado de una débil risa. Yo le miré, sin expresión alguna, no sabía si reír o llorar-¿te encuentras bien?-me preguntó preocupado. Yo asentí débilmente mientras que una sonrisa se me formaba en el rostro.
Charlotte: Cla-claro qu-e m-me encan-encantaría bailar con-contigo-dije tartamudeando en un intento de formar una frase. Él me sonrió y, de un tirón de brazo, me arrastró donde era la pista de baile mientras que una música animada sonaba. No sabía como bailar, nunca lo había hecho, le miré a él, hacía pasos demasiado raros y rápidos, estallé a carcajadas al verle bailar, él paró.
Harry: ¿De qué te ríes?-preguntó frunciendo el ceño.
Charlotte: ¿De donde has aprendido a bailar así?-pregunté intentando parar de reírme.
Harry: Señorita, lo que usted está viendo es obra de Styles-dijo echándose el pelo para atrás y levantando las cejas. Yo me reí aún más fuerte.
Charlotte: Se nota-paré de reírme y posé una mano en mi estómago, ya que me dolía de tanto reírme.
Harry: ¿Tú no bailas?
Charlotte: La verdad es que no sé-admití con cierta vergüenza.
Harry: Si quieres yo te enseño.
Charlotte: No hace falta, gracias, no quiero quitar el mérito de los pasos del Gran Styles-dije exagerando a lo que él se rió.
Harry: Pero te los enseño a ti porque tú eres un caso a parte, y me gusta compartir mi mérito-dijo sonriente a lo que a mi se me contagió-mira, este es el paso que más utilizo, se llama ''El esencial'', es el que más les gusta a las chicas-admitió victorioso a lo que yo me reí sonoramente. Empezó a hacer pasos raros a los que yo tuve que copiar por obligación-¿ves? si te sale genial-admitió con una sonrisa.
Charlotte: Cuidado, que viene Charlotte a arrasar todas las pistas de baile-dije divertida, a lo que él se rió. Terminó la canción, ahora venía una lenta, noté como me sonrojaba y me empezaban a sudar las manos, solo el saber que tenía que bailar pegada a él me causaba eso. Él se rió, de lo que supuse de mi cara, y de un tirón de mano me acercó a él, coloqué mis manos en su cuello, y él en mi cintura mientras que nos movíamos al compás de la música.
Charlotte: Harry-dije captando su atención, él posó su mirada en mis ojos lo que provocó ponerme más nerviosa.
Harry: Dime-dijo dándome paso a hablar.
Charlotte: Quiero agradecerte todo esto, es muy especial para mi y, nunca antes alguien ha hecho algo parecido a esto, tan precioso-admití mirándole a los ojos.
Harry: Yo solo quería verte sonreír, y lo he conseguido-una sonrisa de tonta se me formó en mi rostro al escucharlo.
Charlotte: Harry, eres un gran-dude en qué decir, ¿un gran amigo? ¿un gran futuro novio o novio? No, no quería que fuese mi amigo, quería que fuese mi novio, pero no podía serlo-eres, eres muy grande-me decanté por decir apoyándome en su pecho mientras que la canción terminaba. La música se paró y Harry se separó de mi y se subió donde se suponía que era el escenario.
Harry: Bueno, ha llegado la hora, no hay baile sin su reina. Así que por favor, Charlotte Harris, suba al escenario para que le podamos coronar-dicho eso me sonrojé y subí al escenario mientra que aplaudía y fingía vítores de otras personas, acto que me resultó gracioso. Una vez que estaba en el escenario, él me colocó la corona poco a poco y entregándome una rosa roja-felicidades reina-me susurró al oído.
(......)
Ya se había acabado el baile, me encontraba sentada en el escenario, con los pies colgando, al igual que Harry, yo sostenía la rosa entre mis manos y la miraba poco a poco. Me lo había pasado muy bien a su lado.
Charlotte: Harry-dije captando su atención.
Harry: ¿Si?-preguntó girando la cabeza para mirarme. Sus ojos esmeralda se clavaron en mis ojos, en su mirada pude ver felicidad, sinceridad, confianza y seguridad. Yo le sonreí sincera. ¿Estaba segura de lo que iba a decir? Si, porque ahora no hablaba mi cerebro por mi, sino mi corazón.
Charlotte: Intentémoslo.

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