domingo, 27 de octubre de 2013
Capítulo 23''Confesiones''
(Narra Harry)
Charlotte: Tienes un edema pulmonar....-susurró antes de que me fuese. Yo me quedé quieto, no sabía como reaccionar. Unos delgados brazos rodeaban mi cintura y apoyaba su cabeza en mi espalda. Poco a poco la camiseta se iba humedeciendo. Noté como las manos al igual que las piernas me comenzaban a temblar, ¿ya había llegado mi hora? No lo sé, según lo que me contó James podría pasar cualquier cosa. Poco a poco me iba faltando aire, me costaba seguir respirando-Harry, ¿Harry te encuentras bien?-dijo separándose de mi, yo no hablaba, no conseguía articular palabra. Noté como puse los ojos en blanco y mi cuerpo impactó contra el suelo, un grito procedente de Charlotte fue lo último que escuché para adentrarme en la oscuridad. No veía, no oía, no sentía.
(.....)
Noté como mi mano estaba mojada, poco a poco fui abriendo los ojos para encontrarme con una escena, Charlotte apoyada en mi mano llorando, oí como iba a hablar y decidí volver a cerrar los ojos para escucharla.
Charlotte: He sido tan inútil...-susurró-todo esto es por mi culpa, nunca debí haberte guardado ese secreto, te lo tenía que haber contado antes de empezar a salir, soy una mala novia y una pésima amiga. Te estoy guardando un montón de secretos y no sé como contártelos, se supone que confío en ti, pero me cuesta. Te qui-hizo una pausa, demasiado larga-eres una gran persona para mi-rectificó y se formó el silencio en la sala. Antes de volver a abrir los ojos pensé en todo lo que dijo, ¿se supone que le he escuchado o que no? Quiero que me vea como su mejor amigo, como en esa persona en que confiar, con la que se desahogue, pero parece ser que no soy el adecuado. Decidí abrir los ojos poco a poco y me encontré con los ojos, ahora rojos, de Charlotte mirándome. Ella cuando se dio cuenta se acercó poco a poco a mi y me abrazó con miedo a que me apretase y me hiciese daño, sin embargo, yo le abracé fuerte pegándola hacia mi. Apoyé la cabeza en su hombro y noté como, poco a poco, lágrimas descendían por mi rostro, y noté que a ella también. Las lágrimas y sollozos reinaron en aquella escena.
(Narra Charlotte)
Charlotte: ¿Seguro que te encuentras mejor?-pregunté una vez más mientras le ayudaba a andar hasta su habitación.
Harry: Perfectamente-me contestó con una sonrisa-además, ya me he acostumbrado ha esta habitación, se me hace raro dormir en otras-admitió mientras entrábamos a la habitación. Le ayudé a sentarse en la cama-Charlotte, puedo yo solo-me dijo, a lo que yo le obedecí soltándole. Me senté en mi cama. El silencio se apoderó de la situación, era momento de hablar.-Harry-le llamé para que me prestase atención, él se limitó a girar la cabeza para mirarme-estoy preparada-dije segura, a lo que él me miró confundido-quiero contarte todo sobre mi, una relación se basa en la confianza de uno en el otro, si hay secretos por el medio, ¿en qué se basa nuestra relación?-admití, a lo que él se limitó a asentir con la cabeza. Cogí aire torpemente antes de hablar, estaba nerviosa, él lo notó.
Harry: Charlotte, sino quieres contármelo puedo esperar el tiempo que haga falta-me dijo dedicándome una sonrisa.
Charlotte: No, quiero contártelo ahora-dije segura de mi misma. Él me hizo un hueco en su cama y yo me senté a su lado para contárselo-verás, cuando era pequeña mis padres se separaron, todo iba bien, yo era pequeña y no me enteraba de las cosas, quería a mi madre y a mi padre. Mi padre se casó con una mujer que tenía dos hijos, con los cuales me llevaba muy bien con ellos, y mi madre seguía soltera. No me daba cuenta, pero mi padre y su mujer me contaban cosas malas de mi madre, todas mentira, pero yo me las creía y las pagaba con mi madre. Yo defendía a mi padre. Casi todas las peleas que tenía con mi madre iban con el mismo tema, el de mi padre. Poco a poco cuando fui creciendo me di cuenta de las cosas. Cuando estaba en casa de mi padre había veces que me quitaban los platos de comida que aún no me había terminado. Notaba como él estaba más con los hijos de su mujer que conmigo. Me sentía una extraña en esa casa. Mi madre terminó de pagarle el dinero que le correspondía a mi padre y este se dejó de preocupar por mi. Siempre esperaba una llamada suya, que nunca llegó. Noches sin dormir y preguntándome que había hecho mal y echándome a mi las culpas de todo. Intenté todo para que se preocupase por mi, estudiaba al máximo, adelgacé todo lo que pude y ni eso. Él quería otro yo, no podía hacer más por cambiar. Me llegué a aislar del mundo, perdí a mis amigas, me pasaba todas las tardes en mi casa encerrada en mi habitación maldiciendo el por qué había nacido así, tal vez tendría que haber dejado de comer antes, ser perfecta como los hijos de su mujer, los dos muy guapos y delgados. Pero tuve que nacer así. A medida que pasó el tiempo le dije a mi madre que me contase toda la verdad, que me dijese el por qué de su separación, mi padre maltrataba a mi madre y encima le engañó. Lo que más me dolió fue que después de todo eso, él no tuvo la cara de contarme nada, quiso ser el bueno de mi historia, el héroe. Yo lo tenía en un altar, era mi ejemplo a seguir, cuando fuese mayor quería ser como él. Pero ahora, es la última persona que quiero ser o me quiero parecer, sin embargo, es mi padre y lo sigo echando de menos-hice una pausa, lágrimas amenazaban con salir, las retuve. Nunca superaría esta historia.-Quería salir de esto, quería volver a ser como era yo antes. Pero era demasiado tarde. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba aquí retenida. Conocí a mi compañero de habitación, Andrew, él fue mi primer novio, al que le conté todo, al que me ayudó de salir de esta enfermedad, pero él sufría edema pulmonar-hice una pausa para coger aire antes de hablar-a los pocos días de salir de aquí me enteré de que había muerto, me dolió tanto que volví a caer, y, aquí te conocí a ti-dije mirándole a los ojos, él me miró apenado y seguidamente me abrazó. Dejé paso a las lágrimas que había retenido y le seguí el abrazo-por eso tengo miedo de tu enfermedad, no quiero que otra persona importante para mi se vaya de mi lado-susurré. Una vez que nos separamos del abrazo él se dispuso a hablar.
Harry: Ha debido de ser duro lo que has tenido que pasar-susurró mirándome a los ojos-pero que sepas que yo no me voy a ir de tu lado-dijo acercándose a mi.
Charlotte: ¿Como estás tan seguro?-pregunté a centímetros de su rostro.
Harry: Porque tengo esperanzas por nuestro futuro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario